allí mi corazón. aquí el olvido

Sentimientos y vivencias.

Sentimientos y vivencias personales. compartidas. reales e imaginarias. Fotos y escritos. de viajes o poemas.

LA PERLA DEL PIRINEO

Escrito por allimicorazonaquielolvido 20-03-2014 en DESCRIPCION. Comentarios (0)

Era una ciudad extraña. Preciosa, pero extraña.

Sus calles adoquinadas hacían apetecible tomar una copa de vino sola o en compañía en cualquiera de sus terrazas a pesar de ese maldito frío que se calaba hasta los huesos.

Esas mismas calles daban paso a monumentos que hablaban de siglos de historia, de miles de manos toscas pero firmes dando forma a la piedra que treparía a lo largo de los años y los acontecimientos.

El tintineo de platos y tenedores daba un poco de humildad a la majestuosidad de sus fachadas. Dentro de tanta casa señorial, tanto pijo  y tanta tontería con el esquí, todavía podía respirarse ese aire de pueblo, de ruido de pucheros y de vecinas hablando de una ventana a otra entre gritos y sábanas tendidas.

Era la misma ciudad que se quedaba desierta los domingos.

La de sus horas de soledad por las calles.

Pero la misma que le hacía cortar la respiración con la sola idea de alejarse para siempre. 


OTRO CAFE

Escrito por allimicorazonaquielolvido 20-03-2014 en RELATO DE ACCION. Comentarios (0)

Se levanta y vuelve a salir a la ventana.

Nada.

Se hace otro café y recuerda todos los que tomaron juntos en las mismas circunstancias.

El café solía ser la excusa para acabar rodando por la alfombra entre camisetas y prendas de ropa esparcidas.

Había llegado a odiar la dulce condena a la que se veía sometido. “NI contigo ni sin ti”. Ese era su lema.

La hacía desquiciar hasta que casi la perdía. Ante la sola idea de no volver a verla, salía corriendo hacia el teléfono para suplicarle que volviera. Y ella volvía.

Tenía que acabar con esto como fuera. Él. Tan correcto. Tan profesional. El hombre de la cuadrícula perfecta con su vida sometida a las querencias de su pantalón.

Aquella mañana le escocía el alma más que nunca, pero tenía que hacerlo.

El sol brillaba y el griterío de los muchachos marcaba la salida del instituto. La vio en el semáforo de la avenida.

Aceleró y la profesora de todos aquellos adolescentes atónitos voló por los aires.

El médico fue claro: no volvería a andar.

Pero eso no era un problema.

Él había mandado adaptar toda la casa para que ese no fuera un problema si a ella se le ocurría volver.

Rampas, grúas y barandillas por toda la casa.

Bajó la persiana.

Parece que esta tarde tampoco vendría. 


Por determinar

Escrito por allimicorazonaquielolvido 29-01-2014 en relatos. Comentarios (0)

Conduzco hasta Sabiñánigo entre bostezos y pienso en cómo afrontar esa mañana que pinta como todas las demás. Mientras me acerco, veo todas esas nubes de polución y pienso en el lindano esparcido por todo el cielo de la ciudad. Allá me dirijo y eso es lo que voy a respirar durante todo el día.

  En el instituto, mis alumnos me reciben entre abrazos y aplausos. Sé que me adoran y me maldicen a partes iguales. Extraña mezcla de hormonas de quince  y mente de cinco se respira siempre en el ambiente.

  Viene a darme un beso y me dice mirándome fijamente con sus ojos achinados que ha intentado matar a su abuela. “Envenenamiento”, me dice muy seria.

  Me relata sin pestañear cómo esa plácida tarde se convirtió en un ir y venir de gritos, llamadas y ambulancias rompiendo el silencio del pueblo semiabandonado. Y cómo ella observaba todo ese griterío desde la puerta de su habitación.

Me uno al reproche de su familia, intentando hacerle ver la gravedad de los hechos.

Me mira muy seria, y con todas sus dislalias me dice: “Tranquila. La próxima vez no fallaré. Me han hablado de la belladona que crece entre las zarzas del jardín”.


Cuándo había días perfectos?

Escrito por allimicorazonaquielolvido 31-10-2013 en Música. Comentarios (0)

http://www.youtube.com/watch?v=j2JXy1Z9ovs

Las tardes traicioneras

Escrito por allimicorazonaquielolvido 15-10-2013 en Traicion. Comentarios (0)

Si casi no me acuerdo de ti, sólo que ayer recogiendo el armario, apareció ropa tuya. Poca cosa, unas camisetas y algún jersey...pero ya sabes cómo son los olores, que traicionan hasta al más duro de los inconscientes.  Y el mío nunca ha sido así...