"Cosas que nunca te dije"

 

Lo que nunca le perdoné es que pudiera vivir sin mi.

Que a veces parecía que le iba la vida en besarme,

pero sabiendo siempre que eso no era así.

Que podía vivir sin mi.

Perfectamente, además.

Que me mirara en ocasiones con ese aire de autosuficiencia.

De "te estoy haciendo un favor"

Que incluso a veces, prefiriera entregar un temblor al aire

a recorrer mi cuerpo.

Que encima, siempre terminara por convencerme,

por hacerme creer que era única entre sus brazos.

Para volver a la fría soledad

de donde sólo salía

cuando ya erle resultaba completamente imposible soportarse.

 

 

25 Abril

Allá donde estés...¡Felicidades!

 

 

http://allimicorazonaquielolvido.blogspot.es/img/Elhorizonte.JPG 

N

 

 

 

 

Pero con una sonrisa

Me gusta pensar en él.

Pensar que habrá entrado en el bar de siempre,

con aire despistado,

y con una rápida ojeada se habrá dado cuanta de que no estoy.

Habrá confiado en que en el próximo bar estaré seguro.

Así que se habrá terminado la cerveza

con tranquilidad y una sonrisa.

 

Paciente y confiado.

 

Pero en el próximo bar

tampoco estoy.

 

Y empieza a imapacientarse.

Porque no estoy.

Y porque contaba con verme.

 

Y porque

"joder, qué putada. Si solo era verla.

Hablar un rato con ella, que apenas la conozco.

Preguntarle tonterías,

que dónde trabaja

que qué música le gusta,

yo qué sé.

Oír su risa una vez más".

 

Pero no. No está.

 

Me voy a casa.

 

Total, no está...

Náuseas

 

Ni me apetece tenerte delante

ni escribirte por despecho.

Ni soñar contigo por la noche,

ni gestionar las náuseas en mi cuerpo.

 

Sólo quiero mantener la mirada

del chico del fulard que me sonríe

desde el fondo de la barra.

 

Y olvidarme de ti.

Que tu recuerdo se disuelva

como un azucarillo en el café.

Que se vuelva etéreo,

como la imagen de mi cuerpo

evaporándose hace tiempo

sobre tu cabeza.

 

Quiebros de primavera

Quizá no seas consciente del daño que hace

todo lo que sale por tu boca.

Y hablo de besos,

sonrisas

o palabras escupidas a la cara

con la impunidad que te caracteriza.

La inconsciencia del poder que entrañaba tu mirada,

los quiebros que hacen de repente tus manos,

guiadas por el pánico

ante la claridad de mis palabras,

en, sin ir más lejos,

poemas pasados.

Cómo es posible que cuatro líneas

escritas entre humo

echen por tierra todo lo que no quieres ver.

Y lo disfraces de miedos absurdos.

Y hacen que te quedes solo,

vacío,

sin brillo,

y con pánico a que lo perciba.

Ese invierno

 

Era un invierno atípico.

 

No sólo por el sol radiante en las tardes de febrero.

También algo había cambiado en él.

No sé. Su mirada.

Su mirada ya no era un vistazo huidizo al levantarse de la cama.

Ahora podía incluso mantenerla.

 Y la miraba con una ternura infinita.

Muchas veces.

A cualquier hora.

También la culpa.

Ya no parecía acecharle a cada paso.

Podía besarla con total impunidad

sabiendo que esa noche dormiría entre sus brazos.

Sin pensar que la culpa le atenazaría el pecho y le impediría dormir.

Y ella lo notaba en la palma de sus manos.

Se abrían milagrosamente recorriendo su cuerpo cada noche.

No había condiciones.

Podía recorrerla, y abrazarla en su pecho sin miedo a nada.

 

Quizá fueron sus ojeras.

 

Las de ella.

 

Iba cumpliendo años y eso la acercaba milagrosamente a él.

Eso o el miedo a perderla.

El pánico que sintió al ver los buitres planeando sobre sus cabezas

en una fría tarde de noviembre.

...tarareando

 

"Dejame una copia

de la llave de tu puerta

porque sé que es muy posible

que mañana me arrepienta.

 

Hoy me dio por ser honesto,

aunque sé que no me pega"...

La musa de los camareros

 

No escucho tu voz

susurrándome al oido

ni tus uñas desgarran

ya la curva de mi espalda.

 

Retrocedes con miedo

ante cada uno de mis pasos

bailando los dos entre sombras

este extraño tango,

 

y vuelvo a ser

la flaca figura que camina cabizbaja,

la de los rizos y ojeras,

la de las piernas largas,

 

la musa de los camareros,

la que cierra los bares,

la que se ríe sin más,

y fuma más que nadie,

 

la que sortea las flechas

que lanzan en la calle,

la que llega a casa

vencida, vacía,

y espera entre lágrimas

que al menos, la mañana la rescate.

 

 

Una bonita canción...

 

...para una preciosa mañana

 

http://www.youtube.com/watch?v=V1bFr2SWP1I

 

Esta tarde extraña

 

Notas que ando dispersa,

que tal vez no soy la que era,

que no corro ante tus llamadas o exigencias,

que se abren horizontes ante mí...

 

Pero también debes saber

la pereza que me da este invierno sin ti;

que me miras con ojos cansados,

buscando una explicación,

y una oleada de ternura me recorre;

que en tardes como ésta,

echo de menos el simple gesto con que a veces

me retiras un mechón de pelo de la cara,

o juegas con los dedos de mis pies.

Que estos días sin ti,

son como una habitación sin ventanas.

Que esta tarde,

te echo de menos como hacía tiempo.

Curioso

Me he dado cuenta de que cuando siento placer encojo los dedos de los pies.

Ya puede ser en la cama, al oir una buena canción en un bar, o al tomar un café entre risas.

 

Cuando me doy cuenta vuelvo a soltarlos

 

Ayer se me encogieron un montón de veces.

 

Aire

 

Una ciudad diferente.

 

De compañía, un café entre mis manos, códigos extraños que descifrar y mi añorada soledad.

 

Pienso en tu día a día, pero sin mi.

 

Imagino sonriendo esa cuadrícula en la que a veces tengo cabida entre lineas.

 

Paso de puntillas por la necesidad de refugiarme entre tus brazos.

 

La miro desde lejos y me soprende controlarla.

 

Algo ha cambiado.

 

No pienso en volar hacia tus labios.

 

Pienso en cómo deshacerme de ellos.

 

 

 

 

DISIMULANDO

 

Tenía ganas de abrazarla.

 

No sé. Sentir la leve presión de su pecho sobre el mío.

Notar la forma de sus costillas

Y el hueso de su cadera acoplado por unos momentos al mío.

Después,

me separaría con cualquier excusa.

 

Hablaría de cine o de literatura.

 

Cualquier tema con tal de disimular mi "alegría".

Que no se diera cuenta de que la necesito.

SU INDIFERENCIA

Observo el incisivo

que asoma en tu sonrisa.

esa sonrisa desigual, despreocupada

que rozaría ahora  mismocon mi lengua

y muestras con los demás.

 

Conmigo no.

 

Si en algún momento te acercas,

un velo de indiferencia

te acecha los ojos.

 

Con cada mirada,

intentas tachar

cada una de las palabras

escritas y dichas entre risas

de un tiempo atrás.

 

Cuando aún éramos "jóvenes e inconscientes"....

 

PUTO SUEÑO

 

Cierro los ojos.

Intento viajar a ese lugar oscuro de mi conciencia

en el que otras veces me sumerjo de forma espontánea y deliciosa.

Casi no lo recuerdo.

Mi oscuridad se viste de notas, folios, letras, números...

Intento moverme entre vueltas sudorosas, maldiciendo

mi extraña sensibilidad,

echando de menos las noches, ya lejanas,

en las que llegaba el sueño como un baño entre aguas turquesas,

hace ya muchos años....

 

TU OSCURIDAD

Entro en tu casa, a oscuras.

No sé bien si es un sueño

o una pesadilla.

 

Me recibe tu olor

esparcido por todas las cosas,

como el humo de un cigarro,

flotando en el aire.

 

Es como un reloj abandonado

en el cajón de la mesilla,

que al abrirlo,

su tic tac, persistente y ambiguo,

te recuerda el tiempo perdido,

las horas pasadas en esa habitación.

 

Todas las risas, todas las lágrimas,

se acumulan de golpe en mi garganta.

 

Siento como si hubieras muerto,

y yo debiera recoger tu correspondencia...

Sin salida

 

No tuve otra salida

que aceptar tu decisión,

pero ahora mírame y dime:

que no echas de menos

que una carcajada mía

te saque de tu cuadrícula.

Que no te fijas en cómo mis clavículas

parecen luchar por salir de mi cuerpo,

que no te das cuenta

de cómo tus patillas

se van poblando de canas,

que miras mis ojos hundidos

entre ojeras amoratadas,

que los preservativos se acartonan

en al cajón de tu mesilla,

que para no echarme de menos

cruzas una almohada en tu cama,

que ni una imagen mía,

te acecha entre tus sábanas,

que no sabemos qué hacer con las manos

cuando estamos cara a cara...

 

y que encima nos miramos,

como si no pasara nada.

 

Entre las vías

 

A veces pienso que quererte

fue pasear entre las vías.

 

Cualquier movimiento

podía acabar con mi vida

 

Notaba cómo pasaban los trenes

sin tocarme, y yo permanecía inmovil,

concentrada.

 

Cualquier gesto

podía delatarme

y hacerme morir.

 

Y lo hice.

 

Y morí.

 

 

 

De tanto amarte y tanto no quererte

 

De tanto amarte y tanto no quererte
te has cansado de mí y de mis locuras
y le has prendido fuego a nuestra historia.
Tu ropa no perfuma ya la casa.
No queda una palabra de cariño
suspendida en el aire, ni una hebra
de azabache en la almohada. Sólo flores
secas entre las páginas del libro
de nuestro amor, y cálices de angustia,
y un delirio de sombras en la calle
.

 

 

Luis Alberto de Cuenca

A VECES RECUERDO

 

A veces, recuerdo que hubo un tiempo

 

en el que vivía más allá de estas cuatro paredes.

 

Que volaba la ciudad y tú me estabas esperando.

 

Que si no llegaba, te ponías nervioso, a tu manera.

 

Que muchos días, me despertabas besándome la nuca.

 

Que podías dormir entre mis brazos.

 

Qué tal vez adoraras mi pelo sobre tu almohada...

 

A veces, recuerdo todo esto al despertarme.

 

Y maldigo la amnesia que te acecha.

 

INSUFICIENTE

 

Si después de la tormenta

piensas que han caído cuatro gotas,

si no te sirve mi piel sincera,

si no te basta solo con mis besos,

si no te valen

los besos entre versos,

los versos entre polvos,

los polvos entre besos,

 

las manos enlazadas...

 

Si lo cafés entre risas

no te gustaban,

si abrazarme entre lágrimas

no fue suficiente

si hubo más vinagre que rosas…

Entonces…

quizá tu cuerpo

esconde sólo hueco

Vacio, silencio, egoísmo, cinismo,

Eco…y más eco.

 

ARTRITIS METAFÍSICA

Siempre alguna mujer me llevó de la nariz
(para no hacer mención de otros apéndices).

Anillado
como un mono doméstico,
salté de cama en cama.

¡Cuánta zalema alegre,
qué equilibrios tan altos y difíciles,
qué acrobacias tan ágiles,
qué risa!

Aunque era un espectáculo hilarante,
hubo quien se dolió de mis piruetas,
lo cual no es nada extraño:
en semejante trance
yo mismo
me rompí el alma en más de una ocasión.

Es una pena que esos golpes
que, entregados al júbilo del vuelo,
entonces casi no sentimos,
algunas tardes ahora,
en el otoño,
cuando amenaza lluvia
y viene el frío,
nos vuelvan a doler tanto en el alma;
renovado dolor que no permite
reconciliar el sueño interrumpido.

En esas condiciones no hay alivio posible:
ni el bálsamo falaz de la nostalgia,
ni el más firme consuelo del olvido.

 

 



Ángel González.

 

En días como hoy...

 

Desando el camino recorrido hace un año.

La carretera traza curvas donde hay rectas

No siento el cuerpo suave, ni leve, ni divertido.

Estiro con los dedos las arrugas creadas.

Las de la risa. Las del dolor.

Las estiro y vuelven donde estaban.

 

Curo como puedo las yemas de sus dedos marcadas a fuego en mi piel.

 

Cicatrices en mi memoria.

No expando rayos. Repliego velas.

Descuento días.

EXTRAÑA CONVERSACIÓN

 

Dos persona se encuentran en un bar, una de ellas, yo.

 

-Hombre, que tal? Cuanto tiempo...

 

- Hostia, no te había conocido. Como siempre te he visto en bikini...

 

Y apostilla la hermana: "Este se piensa que estamos en el plató de telecinco y eres una MAMA-CHICHO..."

Y llegó....

http://allimicorazonaquielolvido.blogspot.es/img/laprima_vera.jpg 

 

 

¡La primavera con sus soles y sus flores!

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